domingo, enero 04, 2009

Ciudadanos de luna de miel con el metro

Yanet Beltré de El Caribe escribió ayer (si, estoy atrás pero... estamos fin de semana y no cobro por este "servicio") sobre lo entusiasmados que están los usuarios del metro de Santo Domingo:


"Las dudas, críticas y cuestionamientos que en un momento rodearon la construcción del Metro de Santo Domingo han quedado atrás, pues la gente sigue “probando” el medio de transporte, restando importancia a opiniones negativas.

Muchos de los pasajeros abordan el Metro para transportarse a sus lugares de trabajo o algún destino específico. Otros, sin embargo, lo hacen para dar un paseo junto a su familia, pero todos coinciden en que es seguro y confiable.

Pese a que el Metro está programado para desplazarse a 80 kilómetros por hora, durante los recorridos de prueba no excede los 55 y 60 km/h.

La trayectoria que toma el recorrido desde la estación de La Feria hasta la Mamá Tingó, en Villa Mella, oscila entre 20 y 30 minutos, mientras que de parada a parada el tiempo es de entre 1 y 2 minutos."


Es natural que a la gente le guste el metro, y no creo que sea por que por ahora los recorridos son gratis. La verdad es que no tiene comparación con los microbuses o los carros de concho, o incluso con un carro privado. Con lo congestionado que es el transito en la capital y lo cara que esta la gasolina, aún con el precio de RD$25.00 que se rumora se estará cobrando me atrevo a adivinar que la gente lo va a seguir usando y van a seguir igual de entusiasmados.

Pero con este asunto del metro, las críticas eran más por la forma en que el gobierno de Leonel Fernández se dedicó a atacar el problema de la transportación masiva en la capital. Todo aparenta indicar que el presidente y el Ing. Diandino Peña decidieron que el metro era su solución, sin considerar seriamente otras alternativas. Tanto la ciudad de Curitiba en Brazíl (1,780,000 habitantes) como la capital colombiana de Bogotá (6,700,000 habitantes), usan con mucho éxito sistemas de autobuses rápidos en vez de un metro.

Y si bien es cierto que en nuestro país los sistemas de transportación pública que dependen de los autobuses (como la OMSA y ONATRATE) tienen una mala reputación por su mal funcionamiento, esto tiene más que ver por la forma en que se han administrado y nuestra cultura de hacer las cosas a lo loco. No tiene por que se así, somos capaces de hacer las cosas bien si nos proponemos. Pero el gobierno no lo hace y nosotros encogemos los hombros y aceptamos que las cosas se hacen así en nuestro país, como si fuera una condena que tenemos que aceptar por que sí.

Por ahora la moda es el metro, y la gente quiere más y más:


'“Vine a realizar el recorrido para que mi niña tenga la experiencia, pues yo residí en España y allá el Metro era mi medio de transporte. Creo que no tenemos nada que envidiarle al de allá, pues este es firme y seguro”, afirmó Josefina Cuevas.'


Me imagino que si nuestro presidente y el Ing. Diandino Peña se enteran de la opinión de la Sra. Cuevas se reirán de oreja a oreja. Pero la realidad es que un sistema de metro como el de Madrid, la capital española (6 millones de habitantes) es un caso que merece nuestra atención para que sepamos lo que cuesta en realidad adoptar el metro como solución. El mismo tiene 282.5 kilómetros de lineas y se comenzó en 1919, hace casi 90 años. El de la capital tiene apenas 14.5 kilómetros y costo un poco más de $700 millones. Saque números para que vea cuanto habría que gastar para tener un sistema en nuestra capital que sea al menos la cuarta parte del de Madrid.

Y es que cuando una ciudad como nuestra capital decide que la mejor solución para el problema de transportación masiva es un metro, no basta con construir una linea y ya. No todo el que se mueve en la capital va por la ruta de Villa Mella y la OPRET ya anunció el mes pasado la licitación para una segunda linea, en adición a un tren para Santiago.

De todas las alternativas que se pudieron considerar, escogimos la más cara. El gobierno podría aún hoy adoptar otra solución más al alcance de nuestro presupuesto y que puedan desarrollarse con mayor rapidez (El Sistema TransMilenio de Bogotá tardo solo dos años en entrar en operación.) Pero la triste realidad es que nuestro faraón el presidente Leonel Fernández esta más interesado en lavarle la cara al país con el metro en vez de afrontar de una vez por todas las causas reales de nuestro subdesarrollo.

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