lunes, septiembre 04, 2006

Viajando por Puerto Rico


Descansando en Adjuntas

Me da vergüenza decirlo, pero aunque llevo más de 21 años viviendo en Puerto Rico, hay muchos lugares de la isla que todavía no conozco. Y es una pena, por que Puerto Rico tiene mucho que ofrecerle al turista, tanto los que vienen de afuera como los que estamos ya aquí.

Ayer realice un recorrido por los pueblos de la cordillera central de Puerto Rico, pasando por Aibonito, Orocovis, Villalba, Ciales y Adjuntas. Terminamos el día en Ponce en el paseo tablado de La Guancha. La excusa para el viaje fue darle un paseo a Arturo, un consultor mexicano asignado a la compañía en la cual trabajo.

Fui invitado a la expedición el viernes pasado por mi amiga Flor Morales, pero no estaba seguro de que pudiera ir ya que tenía que trabajar por dos horas en la mañana del sábado, pero como suele suceder en esos casos, las dos horas se extendieron y el grupo tubo que irse sin mi. Pero por suerte, cuando por fin salí de trabajar todavía estaban cerca y pude unirme al grupo en Caguas.

A partir de ahí salimos todos en la guagua de Gloria, acompañada de su hijo Joseph de copiloto y iPod DJ. En la segunda fila estaba Flor, quien con su mapa dirigía la expedición. Arturo y yo la acompañábamos como fotógrafos oficiales y catadores de todo lo que había de comer.

Finalmente, Karla estaba en la última fila de asientos con su hijo Fernando, quien viajaba cómodamente en su car seat, con mami lista para atender todos sus gustos. Nuestra primera parada fue cerca de las 1:00pm, en la carretera a comprar Quenepas, pero en menos de 20 minutos ya estábamos en Aibonito, donde paramos en el estacionamiento de “El Cantinflas” a tomar fotos y echarle fieros a María Elena, una compañera que no pudo venir al viaje.

El Cantinflas, Aibonito

Nos tomo una hora llegar a nuestra segunda parada, en Orocovis, donde paramos frente a una casa para tomar unas fotos. No sabíamos con seguridad donde estábamos, pero la dueña de la casa nos dijo y nos deseo muy buen viaje (la gente de campo se conoce por su amabilidad y cortesía con los visitantes). Estábamos manejando por la ruta panorámica, repleta de hermosos paisajes de las montañas puertorriqueñas.
Carretera en Orocovis

Ya saliendo de Orocovis esta el mirador Villalba-Orocovis, un lugar espectacular construido en el año 2000. Tiene un pequeño restaurante con comida ligera, un jardín para niños y hermosas plantas. Y claro estas, el paisaje de la montaña, valles y hasta el mar caribe. Algunos miembros de la expedición se deleitaron comiendo las empanadillas que ofrecía el restaurante Villa Oro, pero luego de media hora de estar allí proseguimos con nuestro viaje.

Mirador Villalba-Orocovis

Solo nos tomó 20 minutos llegar a nuestra próxima parada, y es que esa es una de las ventajas de Puerto Rico, su pequeña extensión geográfica te permite ver mucho en poco tiempo. El área recreativa Doña Juana forma parte del Bosque de Toro Negro, y estuvimos recorriendo la misma por cerca de 40 minutos. Aunque el lugar aparentaba estar un poquito desatendido, la experiencia no deja de ser agradable para los amantes de la vegetación tropical, los ríos y las cascadas naturales.
Posando en el bosque
El hambre ya atacaba, pero afortunadamente en unos minutos nos encontramos con un lugar de comida típica, Las Cabañas Doña Juana. Este lugar no aparece en ningún lado en la Internet, pero espero remediar esta situación con este blog. No solo la comida es buenísima (y las bebidas… desde cervezas hasta piñas coladas), sino que la vista es muy buena y la gente es muy, pero muy amable. Da gusto estar en un lugar así y compartir con el personal del lugar. Parecería que aparte de ser clientes éramos parientes legajos al que tenían tiempo sin ver.

Nuestra parada allí fue de 45 minutos, durante la cual nos dimos un festín de costillas con guineos, arroz, aguacates y por su puesto… cervezas Corona, Coors y Heineken. La última etapa de nuestro viaje nos llevaría hasta Ponce, pero media hora en nuestro viaje hicimos otra parada, esta vez en un mirador en las afueras de Adjuntas. Es un bonito lugar desde donde tomar fotos, pero lamentablemente no había una señal cerca que nos diera idea de cómo se llamaba el lugar. Mientras descansábamos Flor le dio las sobras de nuestra comida en Ciales a un perrito que aparenta vivir en el lugar.

Gloria, Arturo, Flor y Karla

20 minutos después retomamos el camino. Nos tomó cerca de 40 minutos llegar a La Guancha, preguntando y preguntando ya que andábamos perdidos. Pero valió la pena, ya que llegaba la noche y la luz era apropiada para tirar buenas fotos. Además, el ambiente era de alegría y diversión, con música de velloneras y parejas bailando. Nos tomamos dos o tres frías, bailamos y conversamos.
Posando en La Guancha
Arturo nos contó sus aventuras como consultor, trabajo que brinda buenas oportunidades de viajar y conocer gente y lugares diferentes. Dejamos Ponce cerca de las 8:00pm para emprender el regreso a casa. Ya Joseph estaba dormido y Flor se hizo cargo de la guagua en el viaje de regreso, para darle una oportunidad a Gloria de descansar. La pobre estaba rendida y cayo dormida en el resto del viaje.


Espero que se pueda repetir pronto esta experiencia y que podamos compartir de nuevo en otro viaje de descubrimiento de Puerto Rico.

Hasta la próxima,

Ulises
San Juan, PR

1 comentario:

Ivelisse dijo...

Mi malestar es ya que se recalca utilizar turismo interno porque no se identifican los lugares en la carretera. En el dia de hoy estuve buscando el mirador de Orocovis - Villa Alba y nunvca lo consegui y aún así preguntandole a los polícias que me encontraba en la carrtera de verdad que perdí mi viaje completo...